Un aromático paseo

Para todos los amantes de las infusiones, una salida al campo en primavera puede ser una excelente oportunidad para volver a casa con algunas de las plantas aromáticas y medicinales de nuestro entorno, como el tomillo, el romero o la manzanilla.

Antes de empezar, hay que tener en cuenta que tipo de planta queremos recolectar, ya que debemos distinguir en que parte de la misma encontraremos mayor concentración de principios activos, en que etapa de crecimiento y en que momento del día es mejor recolectarla. El mejor momento es por la mañana y en días soleados, ya que si hay humedad o rocío, hay más posibilidades de que la planta se deteriore y se dificulte su conservación. Tampoco es recomendable  el calor excesivo, ya que muchos de los aceites esenciales se volatilizan.

 

Sobre algunas especies en peligro de extinción, existe regulación sobre su recolección a fin de proteger su supervivencia, por lo que resulta imprescindible informarnos previamente de las plantas que si podemos recoger, cuidando siempre de no dañar las raíces, para asegurar la propagación.

 

PARTES DE LAS PLANTAS Y MOMENTOS DE RECOLECCIÓN

RAÍCES  Y RIZOMAS

Se recogen en primavera y en otoño, ya que la planta en ese momento aún no ha brotado o finaliza su ciclo de crecimiento, por lo que sus propiedades se encuentran más concentradas en la raíz.  Al contrario que las partes aéreas, se retiran por la tarde.

FLORES Y SUMIDADES FLORIDAS

Se recolectan generalmente en el momento en que aparecen, antes de que en la planta encontremos frutos o semillas.

HOJAS

Las hojas con  sin tallo, se recogen antes de iniciarse la floración, empezando por las más bajas, observando que estén sanas y limpias de polvo.

FRUTOS O SEMILLAS

Hay que recogerlos en un punto medio de maduración, si queremos secarlos y  aprovechar al máximo sus principios activos. En cambio para elaborar mermeladas o confituras elegiremos frutos completamente maduros.

CORTEZAS

Las resinosas se recogen en primavera, las que no, en otoño.
Deben recolectarse cuando son tiernas y frescas.

Una vez en casa, tendremos que secar, trocear y conservar los tesoros que hemos encontrado, aspectos en los que profundizaremos próximamente.

 

 

 

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