Un aromático paseo (II)

Ya estamos en casa con las plantas que hemos recogido en nuestro aromático paseo. Para poder disfrutarlas en todo su esplendor es necesario observar una serie de procedimientos que evitarán que se estropeen y nos permitirán conservarlas. Hoy os explicaremos como secarlas para poder guardarlas en buenas condiciones.

Para evitar que la planta se pudra o pierda sus principios activos con el almacenamiento, hay que eliminar la humedad progresivamente, mediante técnicas adecuadas a cada especie.

Antes de secar las plantas, hay que limpiarlas de impurezas, tierra y polvo, incluso regándolas en caso necesario. Después se separan y trocean de la forma adecuada y comienza el secado. Estos procesos deben iniciarse inmediatamente tras la recolección para evitar que las plantas se marchiten o requemen.

No es recomendable secarlas a pleno sol, ya que los aceites esenciales pueden perderse en gran medida por el efecto de los rayos solares.

En casa, lo ideal es situar las plantas en un lugar cerrado y con sombra, pero ventilado, durante un periodo de entre 3 y 8 días, dependiendo de las partes de la planta a tratar, siendo las hojas y flores las que alcanzarán primero el punto óptimo.

El material a secar se debe colocar en capas finas, en cajas o bandejas de madera que dispongan de huecos por los que circule el aire.  Si el volumen de plantas a secar es muy grande, es aconsejable remover las bandejas una vez al día, para que el secado sea uniforme.

No hay que colocar las plantas directamente sobre el suelo ni sobre papel impreso (periódicos, revistas, etc.), sino sobre papel blanco limpio.

La casa ya estará impregnada de los fantásticos aromas de nuestros campos. No os perdáis la última fase de nuestro paseo, en el que aprenderemos a guardar nuestros tesoros.

 

 

 

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